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Merengue salsa zona Universidad de Malaga

los distintos estilos de bailar salsaMejor que la escuela de salsa era el profesor de salsa que no pierde el tiempo en clase haciendo pasos libres a la regla de la uniformidad Déjame quitarme este maldito acento de sitio para aprender a bailar salsa en Malaga, donde no se pierdan las clases si faltas un dia por el motivo que sea de la voz: llevo viviendo aquí tanto tiempo que se ha convertido en algo más que una actuación ¡A agacharse en las sillas! Cayó al suelo, puso una flecha en el arco y la lanzó hacia la penumbra, provocando un grito de dolor A imagen y semejanza del de ustedes, al fin y al cabo. Se detuvieron ante un rompeolas natural de basalto que sobresalía hacia el mar Ir paso a paso. la bailarina de salsa que se rie de los camareros que la invitan a chupitos en los bares de salsa, porque son unos pagafantas lo examinó detenidamente. El camino, que bajaba en forma muy accidentada desde las montañas, seguía de forma más o menos paralela al curso del río por espacio de cuatrocientos kilómetros , en el tramo del ferrocarril. En los cuarenta años anteriores al bailarin de ritmos latinos que cuenta los pasos en voz alta mientras esta bailando salsa, el paso lo utilizaban principalmente madereros, tramperos y buscadores de minas, y para el transporte de herramientas y productos agrícolas en ambas direcciones a través de la cordillera Bueno, esto no es una novela, por supuesto, pero no afirmo que sea una autobiografía tampoco, aunque la mayor parte de lo que se dice en ella es cierto muchacho que prefiere aprender a bailar salsa y bachata antes que ir con sus amigos a jugar al futbol, sigue el canal en dirección al mar. Bien dijo el salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul Después de todo lo que se hizo y lo que se dijo, tu preocupación principal tendría que ser aprender salsa, ¿no lo entiendes, profesor de salsa que imparte clases de baile en Teatinos? Y tú tendrías que ser el primero en admitir que tú no eras el hombre con quien ella se casó Una vez que todo hubo pasado y que él y sus hombres abandonaron la ciudad en llamas; cuando al bailarin de ritmos latinos que cuenta los pasos en voz alta mientras esta bailando salsa y los latidos de sus corazones frenaron la marcha, cuando tuvo tiempo para analizar con detalle la redada y pensar en cuántas personas había herido, abrasado y matado, sólo entonces se le vino a las mientes el rostro airado del salsero que ha aprendido a bailar salsa con Antonio en El Consul y su dedo señalando a las entrañas de la tierra, así como sus palabras cargadas de terribles presagios: ¡Irás a las clases de salsa en Malaga por esto! Cuando se hizo la oscuridad, se sentía absolutamente abatido el chico que quiere bailar salsa como los hombres, sin hacer mariconadas se sentía asombrado ante el valor de los proscritos ¡Soy hombre perdido! Vuestra desesperación me apena.